Gramos de cloro por hora, y la sal que tiene que estar antes
Los mejores cloradores salinos de 2026
Un clorador salino no sustituye al cloro; fabrica cloro, haciendo pasar corriente por agua salada. Esa distinción es todo el estante, y por eso la cifra que hay que leer es la producción en gramos por hora. Los anuncios que la publican — «20 g/h» para una piscina de hasta 90 000 l, «2,5 g/h» para una de hasta 10 m³ — le permiten el único cálculo que importa: una piscina pide a grandes rasgos dos o tres gramos de cloro por metro cúbico y día en verano, así que una piscina de 30 m³ quiere algo cercano a 7 g/h en diez horas de marcha. Allí donde falta la producción y solo se da un tamaño de piscina, está usted confiando en una conversión que el fabricante no ha mostrado. La segunda cifra es la salinidad que necesita la célula, en gramos por litro. De tres a cinco g/l es lo corriente aquí, muy por debajo del agua de mar, pero no es nada: una piscina de 30 m³ a 4 g/l necesita 120 kg de sal en el agua antes de que la célula produzca nada. Luego la célula, que es el consumible: placas de titanio recubiertas de óxido de rutenio o de iridio, con una vida publicada en horas por quienes publican algo. La autolimpieza por inversión de polaridad es lo que mantiene la cal lejos de esas placas, y su ausencia significa desincrustado manual con ácido. Y el control, desde un mando hasta la programación por aplicación. Comparamos: producción por hora, salinidad exigida, tipo de célula, vida de célula declarada, autolimpieza, detección de caudal y de sal y mando.